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December, 3rd

Me encanta como vamos hilando temas. A renglón seguido del post anterior ELR nos manda unas imágenes para que sigamos dándole al coco. La primera corresponde al cartel “Libros” diseñado por Ródchenko en 1925. Este cartel ha alcanzado el status de obra artística y se exhibe junto al resto de su trabajo (de hecho actualmente hay una exposición en la pedrera de Barcelona); la segunda es del disco de Franz Ferdinand “You could have it so much better”. Intentando dejar de lado el tema de la inspiración o el plagio, ¿qué diferencias hay esencialmente entre ambas? ¿Únicamente el contexto? ¿Por qué una es arte y otra es diseño? Si una persona desconoce el contexto de la imagen le afectara de manera diferente ¿Lo convierte eso en mejor o peor diseño? ¿Acaso el target de esta portada son solo fans de Franz Ferdinand con conocimientos de la vanguardia rusa?


Nuestra amiga Mariluz Barón nos ha mandado esta entrevista de “el País de las Tentaciones”  a Peter Saville mostrándonos su cara más amarga y más cínica. A pesar de que no le tenemos en gran estima, valoramos su trabajo y estamos encantados de publicarla.  Disfrutadla y sacad vuestras conclusiones.

 

EL HOMBRE QUE REDISEÑÓ EL POP SE CONFIESA

“No escucho música. Ya no me interesa. No tengo edad para esas cosas. ¿Realmente crees que una persona como yo puede emocionarse con un disco de Radiohead? Estaría enfermo o sería estúpido si después de los 25 me emocionara con un disco”. Así de tajante se muestra Peter Saville, probablemente el creador de portadas de discos más relevante de la historia del pop, con respecto a su actual relación con el mundo de la música. Fumando sin parar e incapaz de decidir qué americana vestir para la sesión de fotos (“lo ideal sería encontrar una que me sirviera para la conferencia de esta tarde también”), Saville deambula por su minúscula habitación de hotel de diseño en formato zulo en Barcelona. Locuaz e hiperactivo, como no podía ser de otra forma, teniendo en cuenta que fue una de las fuerzas vivas de la más locuaz, hiperactiva y romántica aventura musical de las últimas tres décadas, la del sello independiente Factory Records, el mancuniano se describe a través de su devenir profesional. “Dejé de hacer portadas porque el CD es una mierda y porque ya no encontraba en la música lo que una vez me dio. ¿Has visto 24 hour party people? Pues todo, todo, es verdad. Como comprenderás, pasado eso, es muy difícil excitarse con unos tipos como Radiohead”.

Como un Andy Warhol en la Inglaterra thatcherista, Saville ayudó a redondear el ideario creativo del undergound de su época. Epígono del modernismo, de las apuestas tipográficas y delpantone más simple, el diseñador le dio a la generación Manchester una apariencia mucho más atractiva de la que realmente tenía. Sus obras para Joy Division o New Order representan, en ocasiones incluso más que la música, el estado de ánimo de la depresión posindustrial y la alienación de la juventud de la era del desmantelamiento liberal. Pop y éxtasis, mucho éxtasis. “Te cansas pronto de toda esa mierda. Es agotador. Ser amateur, alocado y libre cansa más que ser profesional. Cuando los Happy Mondays cambiaron de sello, todo aquello se fue a la mierda. Los que tenían fuertes ideales, como Wilson, siguieron a la suya. Las ratas, como yo, nos bajamos del barco. Quería pagar el alquiler”, recuerda irónico el hombre que, tras deambular por varios estudios de diseño de Londres, ver agonizar Factory y darse de cabeza con la realidad, cayó en manos del diseñador de moda japonés Yamamoto. Y ya nada fue igual. Otra vez. “Aquella campaña primera, en la que no salía la ropa, es un hit entre lo moderno de la época, pero comercialmente fue un desastre. Los publicitarios de Yamamoto me odiaban. Ahí empezaron las tensiones. En la segunda, ya tuve que poner la ropa. En la tercera empecé a entender de qué iba esto de trabajar con clientes de moda. Unos mamones”.

En los noventa, el diseñador entró en una crisis de la mediana edad que no abandonó hasta hace poco más de unos meses. “El diseño no es arte. Y los noventa fueron la era en la que todo era diseño. Y los diseñadores nos creíamos artistas importantes, pero sólo de puertas afuera. En el fondo, todos sabemos que no somos artistas y sufrimos un enorme complejo de inferioridad. Como somos unos ególatras, jamás admitiremos eso. A mí me costó 15 años descubrir la futilidad del diseño”. Nada cómodo en una década que premiaba a diseñadores gráficos y dj’s con el estatus de estrellas del rock, el mancuniano deambuló de estudio de diseño en estudio de diseño y de marca en marca. Con Stella McCartney confirmó todos sus malos augurios sobre la moda y con SmartCar o Pringles halló la paz necesaria para poder enfrentarse a la madurez de manera sosegada. “Pero llegar hasta ahí me costó un mundo. Antes tuve que quedarme sin blanca en Los Ángeles. Deambulando por la calle, bebiendo en los parques con loshomeless. Ahí me di cuenta de que no puedes vivir tan lejos de donde naciste, incluso si naciste en un lugar como Manchester”.

De la experiencia angelina surge la portada de Republic de New Order, una de sus obras más valiosas pero menos populares y sus primeras aportaciones creativas a su último gran fracaso profesional: Showstudio. Envalentonados por la promesa de un futuro digital, él y el fotógrafo Nick Knight montaron una suerte de galería de arte virtual que a la postre se convertiría en un bíblico fracaso comercial. “Y creativo”, interrumpe Saville, siempre dispuesto a convertir sus pasos en falso en grandes titulares. “Pobre Nick. Creo que se quedó casi sin blanca. Yo, como soy una rata, salí económicamente intacto de eso”.

Hoy Saville quiere crear arte. Pero no tiene prisa. Anhela algo único y especial. Un marco, un pedestal, algo que puedas tener en casa, rellenar tú mismo a tu gusto. “Arte en mayúsculas producido de manera industrial. En eso estoy. Y a Richard Hamilton le gustan mis ideas. Eso es lo mejor que me puede pasar”.

 

Otros trabajos de Peter Saville

    

    

    

 

Links:

Peter Saville Graphic Design
Saville Parris Wakefield
SHOWstudio


A pesar de lo que pudiera parecer para los que me conocen, este es un tema que me apetece tocar únicamente por encima. Parece coherente sentar las bases de este blog ahora, cuando aún casi no hemos dicho nada, aunque sea una lástima que este primer post pueda alcanzar a tan pocas personas. Así pues espero que tú, uno de mis primeros compañeros de reflexión, no dejes de opinar cuando lo hayas leído. No me gusta sentirme solo

¿Qué es diseño? ¿Qué es arte? ¿Qué es ilustración? ¿Es realmente necesario distinguir entre ellas? Las tres primeras tienen sin duda una respuesta harto compleja, no así la última. No parece necesaria una seria consideración sobre este tema para desarrollar efectivamente cualquiera de las tres disciplinas. Como mucho para tener una buena sobremesa o escribir en un blog.

Siempre he creído que el diseño, el arte y la ilustración son primos. Pueden compartir el medio en el que se desarrollan, pueden compartir el público e incluso el mismo fin. Los tres se mueven en el terreno de la creatividad y en el ámbito comercial. Es por tanto lógico que en distintas situaciones puedan encontrarse los tres simultáneamente siendo uno más evidente que los otros.

También creo que entre ellos existe una diferencia clara: de los tres sólo la ilustración debe tener una presencia irremediablemente física mientras que en el caso de los otros dos o bien es imposible, o bien no es necesario.

No es necesario en el caso del arte, cuya evolución es incontrolable. Señala que el arte es la realidad y se volverá surrealista, di que es expresión y dejara de comunicar, si debe ser forma se volverá concepto… la evolución del arte avanza paralela a la del genio del hombre. El arte es celestial, nuestras pequeñas necesidades deben serle indiferentes para alcanzar su máximo esplendor y surge del centro de la persona, en un proceso casi visceral. No hay condicionantes, no hay limitaciones, solo arte.

 

Desde las performances de J.Beuys, hasta el expresionismo de Pollock o la música de John Cage, el arte no puede ser definido ni contenido

Tal y como entendemos el diseño en REACT su presencia física es simplemente imposible. Imposible porque por encima de logotipos, carteles o tipografía, el diseño debe ser un proceso mental, en el que las ideas se ordenan y se orientan buscando como único fin la comunicación y la optimización de medios.

La mejor definición de diseño que hemos encontrado la dio Bruno Munari en su libro Como nacen los objetos: “la previsualización conceptual de un proyecto”. El proyecto siempre responde a un fin, tiene por tanto un contexto, habitualmente más o menos definido. La expresión personal se pone al servicio de la efectividad y la consecución de ese proyecto.

 

El logotipo es al diseño como la casa a la arquitectura, el resultado de un proceso. ¿Así pues que es arquitectura? ¿Qué es diseño?

Dicho esto nos encontramos con una doble paradoja, por un lado se puede aplicar el diseño a casi cualquier proyecto en el que nos embarquemos, por pequeño que este sea: desde envolver un bocadillo hasta organizar un aeropuerto. Por otro existen actuaciones de expresión personal que vulgarmente se califican como “concursos de diseño” o simplemente “diseño”, y que si bien es cierto que pueden plantearse con un carácter proyectual, son sobre todo ejercicios de ilustración o artísticos y de autoexpresión.

El problema no sería importante si esta corriente (generada por nosotros mismos) no colocase a los diseñadores en el plano de los ilustradores o decoradores. Los diseñadores pueden sin duda envidiar la destreza gráfica de los ilustradores, o la pericia compositiva de los decoradores. ¿Qué deberían admirar ellos de un diseñador? ¿Acaso sus habilidades se reducen únicamente al dominio de la tipografía o los materiales? Si el diseñador únicamente es un formalista, ¿dónde queda el proyecto? ¿dónde queda el concepto?

 

<em>¿Es esto diseño? ¿Es esto proyecto? ¿Es esto formalización? ¿Es esto arte?</em>

¿Es esto diseño? ¿Es esto proyecto? ¿Es esto formalización? ¿Es esto arte?

Así pues la verdadera cuestión es la de definir con claridad nuestro papel, denominarlo con precisión, y lograr que el resto de la sociedad lo entienda igualmente. Quizás se trate de sólo eso, una mera cuestión linguística y semántica, pero en REACT creemos que justo ahí reside el elemento diferencial de la profesión del diseñador. Tal vez meditar sobre él nos dé para más que una sobremesa entretenida o escribir en un blog. Tal vez se trate de crear proyectos en lugar de formas. Tal vez.