Archivos de la categoría ‘ grandes diseñadores ’

Stefan Sagmeister es ahora mismo uno de los grande iconos del diseño mundial. A pesar de estar omnipresente en anuarios del diseño y ser cabeza de cartel de festivales y conferencias, tengo la impresión de que poquísimas personas en el mundo entienden en profundidad su trabajo. A traves de una serie de posts vamos a intentar explicar por qué el trabajo de Stefan es(¿era?) especial. Sin embargo, no podríamos adentrarnos correctamente en su filosofía si no analizasemos al menos fugazmente a otros dos personajes históricos del diseño que le precedieron temporalmente. Estos son los diseñadores Bob Gill y Tibor Kalman.

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Esta es una traducción del post que Michael Bierut escribió en Design Observer el 4 de Enero de este mismo año. Como casi siempre, cuando Michael escribe sólo queda callar y asentir. Muchos ánimos para todos los diseñadores del mundo con problemas. A ver si esta maldita crisis pasa pronto.

Parece que no fue hace tanto que el problema era tener todo el trabajo terminado y encontrar sitio para que la gente pudiera sentarse. En medio de esas interminables semanas de 60 horas no uno ni dos sino varios clientes llamaron para preguntar si no nos importaba que nos facturaran por adelantado trabajo que aún no habíamos comenzado simplemente para poder cuadrar sus cuentas. Y al menos uno de ellos incluso se olvido del proyecto más tarde. 

Le contaba esto a un amigo que era encargado de fondos de cobertura desde incluso antes de que nadie hubiera oído hablar de ellos. “Sí, es el tipo de mierda que pasa justo antes de que todo vaya horriblemente mal“, dijo, mirándome dolido. “Por eso lo estoy dejando“.

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Una semana después de colgarlo en internet quizá sea un poco prematuro hacer un balance de REACT01, pero atendiendo a las curvas que tuvo REACT00 el principal grueso de descargas probablemente ya se ha producido. Gracias a internet, existe un vínvulo indivisible entre la revista y el post anterior de este blog, por lo que esa entrada siempre será una puerta abierta para cualquier persona que quiera dar una opinión sobre si el diseño realmente puede hacer felices a las personas o no. Así pues podemos hacer ya algún análisis.

Os agradezco a todos vuestros mailes. He recibido bastantes felicitaciones por la revista. En general ha gustado más que REACT00 lo cual es muy positivo. Temía que por la velocidad propia del medio, REACT00 se adaptaba mucho más al concepto de revista digital que el 01. Sin embargo ha ocurrido lo contrario. O al menos lo parece

Aunque parezca curioso siendo tan jovenes aún, REACT01 debería significar un antes y un después en la pequeña vida de esta publicación. Para los que sabían del proyecto desde su génesis, la intención original era la de sacar estos dos números simultaneamente. Sin embargo, los problemas técnicos y de tiempo empastaban el proyecto. Me cansaba de ver siempre las mismas páginas. Por ello decidí liberar REACT00 en octubre y rematar REACT01 en enero. Así pues, tanto los contenidos como el diseño en sí, responden a ideas que tenía desde hace más de un año. Mirándolo con perspectiva, y con todo lo que ha pasado este año, realmente es mucho tiempo.

Antes pensaba con una certeza muy romántica que el diseño realmente podía hacer felices a las personas. Releyendo mis palabras de entonces ya no me lo creo tanto, y además percibo un apasionamiento exagerado. Como dice Norberto, quizás estoy concendiéndole al diseño una relevancia que no le pertenece. A pesar de detectar esto antes de publicar REACT01 no quise corregirlo. El fin último de esta revista es conseguir un diálogo con la gente para la reflexión, no me importaba conseguirlo en un tono crítico.

Sin embargo todos los mailes que he recibido hablan de lo bonita que ha quedado la revista, lo vistosa que es, el uso de la animación y las trasparencias. En algunos detecto también exactamente la misma ilusión respecto al potencial del medio, poco explotado por otras publicaciones digitales. No me malinterpretéis, agradezco todas las palabras. Si no me preocupara hacer algo hermoso me dedicaría a escribir libros (o lo intentaría), no a hacer diseño. A excepción de los pocos intrépidos que se han atrevido a comentar algo en el blog da la impresión de que el contenido no ha calado en exceso. No importa si alguien se pregunta sobre si una herramienta de naturaleza puramente comercial puede ayudarnos a alcanzar el estado utópico en pleno siglo XXI, o quizás es que la foto de Sagmeister es una figura extremadamente intimidante. No me malinterpretéis por favor, estoy mirando hacia mí mismo, valorando si la revista habrá sido lo suficientemente interesante o no, o si he sabido expresarme con claridad.

Hace más de una década Jeffery Keedy planteaba un árticulo parecido a este en las páginas de Emigre. Lamentaba que los diseñadores que alababan Emigre no tenían ni idea de lo que hablaba. Entendiendo nuestra profesión como la de comunicación seamos conscientes de lo que decimos, hacemos o leemos. ¡Trascendamos la forma! ¡Tengamos voluntad de gritar, hablar, que nos oigan!¡Diseñadores del mundo! ¿Qué coño hacemos cada día? ¿Qué decimos cada día?

Para cerrar os dejo unas palabras que un maestro me dijo un día ante la pregunta que planteamos en REACT01: “como sabes he definido en alguna ocasión el diseño como la disciplina que ayuda, y en esa ayuda, la que satisface una problemática, está implícita una buena dosis de felicidad… así que aunque su fin directo y primordial no sea necesariamente hacer feliz, ¡¡¡el buen diseño lo consigue!!!”

Un saludo.

Nosotros haciéndonos preguntas, y resulta que lo único que hacía falta era comprar una revista modernilla en el kiosco


February, 9th

 

¿Puede el diseño ayudarnos a hacer mas llevadero el día? ¿A hacer que simplemente sonriamos por un momento? ¿A facilitarnos las cosas?

La metodología esencial del diseño siempre va dirigida a solucionar problemas. No hay diseño sin necesidad. Pero no hay necesidad que no pueda solucionarse mediante el buen diseño. En una sociedad y en un momento como éste, donde la felicidad aparece como la gran utopía definitiva ¿necesita el diseño hacer felices a las personas? ¿Puede el diseño hacer algo al respecto? ¿Se lo plantea? ¿Cómo se hace?

Si aún no te lo has bajado puedes descargártelo haciendo click aquí


Ayer día 10 de diciembre se cumplió el 60 aniversario de la firma de la declaración de los derechos humanos. El documento más traducido del mundo según el Guinness fue firmado en Francia a rebufo de los acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial, y cuenta con 30 artículos. Para celebrar el aniversario, aquí os dejamos unos pósters fantásticos diseñados por otro Reactive Element, Woody Pirtle en el 2002. Disfrutadlos.

Fuente: Design Observer y web de Woody Pirtle

Nuestra amiga Mariluz Barón nos ha mandado esta entrevista de “el País de las Tentaciones”  a Peter Saville mostrándonos su cara más amarga y más cínica. A pesar de que no le tenemos en gran estima, valoramos su trabajo y estamos encantados de publicarla.  Disfrutadla y sacad vuestras conclusiones.

 

EL HOMBRE QUE REDISEÑÓ EL POP SE CONFIESA

“No escucho música. Ya no me interesa. No tengo edad para esas cosas. ¿Realmente crees que una persona como yo puede emocionarse con un disco de Radiohead? Estaría enfermo o sería estúpido si después de los 25 me emocionara con un disco”. Así de tajante se muestra Peter Saville, probablemente el creador de portadas de discos más relevante de la historia del pop, con respecto a su actual relación con el mundo de la música. Fumando sin parar e incapaz de decidir qué americana vestir para la sesión de fotos (“lo ideal sería encontrar una que me sirviera para la conferencia de esta tarde también”), Saville deambula por su minúscula habitación de hotel de diseño en formato zulo en Barcelona. Locuaz e hiperactivo, como no podía ser de otra forma, teniendo en cuenta que fue una de las fuerzas vivas de la más locuaz, hiperactiva y romántica aventura musical de las últimas tres décadas, la del sello independiente Factory Records, el mancuniano se describe a través de su devenir profesional. “Dejé de hacer portadas porque el CD es una mierda y porque ya no encontraba en la música lo que una vez me dio. ¿Has visto 24 hour party people? Pues todo, todo, es verdad. Como comprenderás, pasado eso, es muy difícil excitarse con unos tipos como Radiohead”.

Como un Andy Warhol en la Inglaterra thatcherista, Saville ayudó a redondear el ideario creativo del undergound de su época. Epígono del modernismo, de las apuestas tipográficas y delpantone más simple, el diseñador le dio a la generación Manchester una apariencia mucho más atractiva de la que realmente tenía. Sus obras para Joy Division o New Order representan, en ocasiones incluso más que la música, el estado de ánimo de la depresión posindustrial y la alienación de la juventud de la era del desmantelamiento liberal. Pop y éxtasis, mucho éxtasis. “Te cansas pronto de toda esa mierda. Es agotador. Ser amateur, alocado y libre cansa más que ser profesional. Cuando los Happy Mondays cambiaron de sello, todo aquello se fue a la mierda. Los que tenían fuertes ideales, como Wilson, siguieron a la suya. Las ratas, como yo, nos bajamos del barco. Quería pagar el alquiler”, recuerda irónico el hombre que, tras deambular por varios estudios de diseño de Londres, ver agonizar Factory y darse de cabeza con la realidad, cayó en manos del diseñador de moda japonés Yamamoto. Y ya nada fue igual. Otra vez. “Aquella campaña primera, en la que no salía la ropa, es un hit entre lo moderno de la época, pero comercialmente fue un desastre. Los publicitarios de Yamamoto me odiaban. Ahí empezaron las tensiones. En la segunda, ya tuve que poner la ropa. En la tercera empecé a entender de qué iba esto de trabajar con clientes de moda. Unos mamones”.

En los noventa, el diseñador entró en una crisis de la mediana edad que no abandonó hasta hace poco más de unos meses. “El diseño no es arte. Y los noventa fueron la era en la que todo era diseño. Y los diseñadores nos creíamos artistas importantes, pero sólo de puertas afuera. En el fondo, todos sabemos que no somos artistas y sufrimos un enorme complejo de inferioridad. Como somos unos ególatras, jamás admitiremos eso. A mí me costó 15 años descubrir la futilidad del diseño”. Nada cómodo en una década que premiaba a diseñadores gráficos y dj’s con el estatus de estrellas del rock, el mancuniano deambuló de estudio de diseño en estudio de diseño y de marca en marca. Con Stella McCartney confirmó todos sus malos augurios sobre la moda y con SmartCar o Pringles halló la paz necesaria para poder enfrentarse a la madurez de manera sosegada. “Pero llegar hasta ahí me costó un mundo. Antes tuve que quedarme sin blanca en Los Ángeles. Deambulando por la calle, bebiendo en los parques con loshomeless. Ahí me di cuenta de que no puedes vivir tan lejos de donde naciste, incluso si naciste en un lugar como Manchester”.

De la experiencia angelina surge la portada de Republic de New Order, una de sus obras más valiosas pero menos populares y sus primeras aportaciones creativas a su último gran fracaso profesional: Showstudio. Envalentonados por la promesa de un futuro digital, él y el fotógrafo Nick Knight montaron una suerte de galería de arte virtual que a la postre se convertiría en un bíblico fracaso comercial. “Y creativo”, interrumpe Saville, siempre dispuesto a convertir sus pasos en falso en grandes titulares. “Pobre Nick. Creo que se quedó casi sin blanca. Yo, como soy una rata, salí económicamente intacto de eso”.

Hoy Saville quiere crear arte. Pero no tiene prisa. Anhela algo único y especial. Un marco, un pedestal, algo que puedas tener en casa, rellenar tú mismo a tu gusto. “Arte en mayúsculas producido de manera industrial. En eso estoy. Y a Richard Hamilton le gustan mis ideas. Eso es lo mejor que me puede pasar”.

 

Otros trabajos de Peter Saville

    

    

    

 

Links:

Peter Saville Graphic Design
Saville Parris Wakefield
SHOWstudio