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Una semana después de colgarlo en internet quizá sea un poco prematuro hacer un balance de REACT01, pero atendiendo a las curvas que tuvo REACT00 el principal grueso de descargas probablemente ya se ha producido. Gracias a internet, existe un vínvulo indivisible entre la revista y el post anterior de este blog, por lo que esa entrada siempre será una puerta abierta para cualquier persona que quiera dar una opinión sobre si el diseño realmente puede hacer felices a las personas o no. Así pues podemos hacer ya algún análisis.

Os agradezco a todos vuestros mailes. He recibido bastantes felicitaciones por la revista. En general ha gustado más que REACT00 lo cual es muy positivo. Temía que por la velocidad propia del medio, REACT00 se adaptaba mucho más al concepto de revista digital que el 01. Sin embargo ha ocurrido lo contrario. O al menos lo parece

Aunque parezca curioso siendo tan jovenes aún, REACT01 debería significar un antes y un después en la pequeña vida de esta publicación. Para los que sabían del proyecto desde su génesis, la intención original era la de sacar estos dos números simultaneamente. Sin embargo, los problemas técnicos y de tiempo empastaban el proyecto. Me cansaba de ver siempre las mismas páginas. Por ello decidí liberar REACT00 en octubre y rematar REACT01 en enero. Así pues, tanto los contenidos como el diseño en sí, responden a ideas que tenía desde hace más de un año. Mirándolo con perspectiva, y con todo lo que ha pasado este año, realmente es mucho tiempo.

Antes pensaba con una certeza muy romántica que el diseño realmente podía hacer felices a las personas. Releyendo mis palabras de entonces ya no me lo creo tanto, y además percibo un apasionamiento exagerado. Como dice Norberto, quizás estoy concendiéndole al diseño una relevancia que no le pertenece. A pesar de detectar esto antes de publicar REACT01 no quise corregirlo. El fin último de esta revista es conseguir un diálogo con la gente para la reflexión, no me importaba conseguirlo en un tono crítico.

Sin embargo todos los mailes que he recibido hablan de lo bonita que ha quedado la revista, lo vistosa que es, el uso de la animación y las trasparencias. En algunos detecto también exactamente la misma ilusión respecto al potencial del medio, poco explotado por otras publicaciones digitales. No me malinterpretéis, agradezco todas las palabras. Si no me preocupara hacer algo hermoso me dedicaría a escribir libros (o lo intentaría), no a hacer diseño. A excepción de los pocos intrépidos que se han atrevido a comentar algo en el blog da la impresión de que el contenido no ha calado en exceso. No importa si alguien se pregunta sobre si una herramienta de naturaleza puramente comercial puede ayudarnos a alcanzar el estado utópico en pleno siglo XXI, o quizás es que la foto de Sagmeister es una figura extremadamente intimidante. No me malinterpretéis por favor, estoy mirando hacia mí mismo, valorando si la revista habrá sido lo suficientemente interesante o no, o si he sabido expresarme con claridad.

Hace más de una década Jeffery Keedy planteaba un árticulo parecido a este en las páginas de Emigre. Lamentaba que los diseñadores que alababan Emigre no tenían ni idea de lo que hablaba. Entendiendo nuestra profesión como la de comunicación seamos conscientes de lo que decimos, hacemos o leemos. ¡Trascendamos la forma! ¡Tengamos voluntad de gritar, hablar, que nos oigan!¡Diseñadores del mundo! ¿Qué coño hacemos cada día? ¿Qué decimos cada día?

Para cerrar os dejo unas palabras que un maestro me dijo un día ante la pregunta que planteamos en REACT01: “como sabes he definido en alguna ocasión el diseño como la disciplina que ayuda, y en esa ayuda, la que satisface una problemática, está implícita una buena dosis de felicidad… así que aunque su fin directo y primordial no sea necesariamente hacer feliz, ¡¡¡el buen diseño lo consigue!!!”

Un saludo.

Nosotros haciéndonos preguntas, y resulta que lo único que hacía falta era comprar una revista modernilla en el kiosco


February, 9th

 

¿Puede el diseño ayudarnos a hacer mas llevadero el día? ¿A hacer que simplemente sonriamos por un momento? ¿A facilitarnos las cosas?

La metodología esencial del diseño siempre va dirigida a solucionar problemas. No hay diseño sin necesidad. Pero no hay necesidad que no pueda solucionarse mediante el buen diseño. En una sociedad y en un momento como éste, donde la felicidad aparece como la gran utopía definitiva ¿necesita el diseño hacer felices a las personas? ¿Puede el diseño hacer algo al respecto? ¿Se lo plantea? ¿Cómo se hace?

Si aún no te lo has bajado puedes descargártelo haciendo click aquí


¿Cuánta publicidad has visto hoy? Seguro que mucha ¿Cuánta eres capaz de recordar? Seguro que no tanta. ¿Significa eso que la publicidad ya no funciona? Más bien parece que simplemente hemos aprendido a esquivarla. Nos retraemos, nos concentramos en nuestras cosas, nos aislamos… la publicidad tiene que ser realmente buena para llegar hasta nosotros y permanecer latente. Hay demasiada y demasiado mala.

Desgraciadamente no somos invulnerables. Hay momentos en los que bajamos la guardia, o no podemos simplemente ir con los ojos cerrados. Los publicistas lo saben. Esos vacíos son el máximo objetivo ahora mismo. Hace años los canales alternativos eran eso mismo, alternativos. Sin embargo ahora, la publicidad intrusiva y “de guerrilla” es uno de los trozos más importantes del pastel. Los happenings callejeros, los virales de youtube… llegan a todos y a todos los niveles. 

Recientemente acudí a una de charla de Xavier Capellades el CEO de una empresa llamada Wututu. Esta empresa nos presento dos productos suyos capaces de monitorizar las personas que miraban hacia un determinado reclamo publicitario y de segmentarlos en categorías de género y edad, al más puro estilo “Minority Report”. Además podían contabilizar el número de personas que entraban en un establecimiento, trazar su ruta, seguir sus movimientos oculares y averiguar el impacto de la PLV sobre ellos mediante el uso de cámaras de vigilancia y de un software de reconocimiento facial. 

Todo esto parece fantástico. Optimizar la comunicación y el impacto es una de las bases del buen diseño. No comparto las reservas que algunas personas expresaron durante la charla sobre la monitorización no autorizada en espacios públicos. Más inquietante me pareció un caso práctico que nos contó. Realizaron un estudio intensivo a unos clientes suyos, una cadena de gasolineras. Gracias a sus productos pudieron ver como habitualmente la gente en la gasolinera va apurada o con prisas; ciertamente una gasolinera no es el típico sitio donde perderías mucho tiempo. Se dieron cuenta de que la PLV que recibía más atención eran las pantallas sobre el mostrador de pago, especialmente cuando había algo de cola. Las personas debían detenerse, relajarse ante la inevitabilidad del tiempo de espera y empezaban a mirar a su alrededor aleatoriamente. Ahí es donde la caja de Chupa chups, el envoltorio de Mars o el video de Michelín tenían sentido: nuestro momento de debilidad. Había que explotarlo. ¿Qué consejo le ha dado Wututu a esta cadena de gasolineras? Hay que provocar colas. No especialmente largas, sólo lo suficiente. 

La publicidad comenzó unas décadas atrás a invadir nuestro espacio más privado. Más allá de la mera información que ofrecían los carteles callejeros en el camino empezó a colarse en nuestras casas a través de la radio y la televisión. Antes el público se escandalizaba ante la cantidad de anuncios que ofrecían Antena 3 y Tele 5. Hoy visionamos una carrera de formula 1 en una pantalla que ocupa el 20% del espacio de nuestro monitor mientras vemos anuncios en el resto. El spam electrónico ya sólo puede contabilizarse por centenares y existen pocas webs a las que puedas acceder sin tener que cerrar antes una densa cortina de banners flotantes.

 

¿Qué será lo siguiente?  Wututu ha hecho evidente el camino que muchos ya recorren. Actitudes en contra del propio servicio para habilitar el tiempo y el espacio a la publicidad. Con esta premisa en mente y la realidad de unos usuarios indefensos se abre un inmenso abanico de posibilidades. ¿Que haremos el día que un enorme logo este superpuesto de forma permanente en las imágenes de un partido de fútbol? ¿Ante edificios que parezcan sacados de la película Blade Runner? ¿Leves retrasos provocados en los aeropuertos mientras nos someten a diversos happenings? ¿Libros electrónicos maquetados modularmente para facilitar la inserción de banners personalizados?

La perspectiva histórica es inquietante. Hace unos años habría sonado absurdo que los anuncios de la programación de una cadena se superpusieran a los propios contenidos de forma indiscriminada y eso es ya toda una realidad. O que la velocidad en internet ya no importara y hubiera webs que se preocuparan por mantener sus tiempos de carga para poder llenarlos de spam. La publicidad todo lo puede, aunque habitualmente elija siempre hacer lo peor. ¿Hasta dónde les dejaremos llegar? ¿Qué podemos hacer como usuarios?

¿Cuánto tiempo falta para que realmente ocurra esto?


December, 3rd

Me encanta como vamos hilando temas. A renglón seguido del post anterior ELR nos manda unas imágenes para que sigamos dándole al coco. La primera corresponde al cartel “Libros” diseñado por Ródchenko en 1925. Este cartel ha alcanzado el status de obra artística y se exhibe junto al resto de su trabajo (de hecho actualmente hay una exposición en la pedrera de Barcelona); la segunda es del disco de Franz Ferdinand “You could have it so much better”. Intentando dejar de lado el tema de la inspiración o el plagio, ¿qué diferencias hay esencialmente entre ambas? ¿Únicamente el contexto? ¿Por qué una es arte y otra es diseño? Si una persona desconoce el contexto de la imagen le afectara de manera diferente ¿Lo convierte eso en mejor o peor diseño? ¿Acaso el target de esta portada son solo fans de Franz Ferdinand con conocimientos de la vanguardia rusa?


A pesar de lo que pudiera parecer para los que me conocen, este es un tema que me apetece tocar únicamente por encima. Parece coherente sentar las bases de este blog ahora, cuando aún casi no hemos dicho nada, aunque sea una lástima que este primer post pueda alcanzar a tan pocas personas. Así pues espero que tú, uno de mis primeros compañeros de reflexión, no dejes de opinar cuando lo hayas leído. No me gusta sentirme solo

¿Qué es diseño? ¿Qué es arte? ¿Qué es ilustración? ¿Es realmente necesario distinguir entre ellas? Las tres primeras tienen sin duda una respuesta harto compleja, no así la última. No parece necesaria una seria consideración sobre este tema para desarrollar efectivamente cualquiera de las tres disciplinas. Como mucho para tener una buena sobremesa o escribir en un blog.

Siempre he creído que el diseño, el arte y la ilustración son primos. Pueden compartir el medio en el que se desarrollan, pueden compartir el público e incluso el mismo fin. Los tres se mueven en el terreno de la creatividad y en el ámbito comercial. Es por tanto lógico que en distintas situaciones puedan encontrarse los tres simultáneamente siendo uno más evidente que los otros.

También creo que entre ellos existe una diferencia clara: de los tres sólo la ilustración debe tener una presencia irremediablemente física mientras que en el caso de los otros dos o bien es imposible, o bien no es necesario.

No es necesario en el caso del arte, cuya evolución es incontrolable. Señala que el arte es la realidad y se volverá surrealista, di que es expresión y dejara de comunicar, si debe ser forma se volverá concepto… la evolución del arte avanza paralela a la del genio del hombre. El arte es celestial, nuestras pequeñas necesidades deben serle indiferentes para alcanzar su máximo esplendor y surge del centro de la persona, en un proceso casi visceral. No hay condicionantes, no hay limitaciones, solo arte.

 

Desde las performances de J.Beuys, hasta el expresionismo de Pollock o la música de John Cage, el arte no puede ser definido ni contenido

Tal y como entendemos el diseño en REACT su presencia física es simplemente imposible. Imposible porque por encima de logotipos, carteles o tipografía, el diseño debe ser un proceso mental, en el que las ideas se ordenan y se orientan buscando como único fin la comunicación y la optimización de medios.

La mejor definición de diseño que hemos encontrado la dio Bruno Munari en su libro Como nacen los objetos: “la previsualización conceptual de un proyecto”. El proyecto siempre responde a un fin, tiene por tanto un contexto, habitualmente más o menos definido. La expresión personal se pone al servicio de la efectividad y la consecución de ese proyecto.

 

El logotipo es al diseño como la casa a la arquitectura, el resultado de un proceso. ¿Así pues que es arquitectura? ¿Qué es diseño?

Dicho esto nos encontramos con una doble paradoja, por un lado se puede aplicar el diseño a casi cualquier proyecto en el que nos embarquemos, por pequeño que este sea: desde envolver un bocadillo hasta organizar un aeropuerto. Por otro existen actuaciones de expresión personal que vulgarmente se califican como “concursos de diseño” o simplemente “diseño”, y que si bien es cierto que pueden plantearse con un carácter proyectual, son sobre todo ejercicios de ilustración o artísticos y de autoexpresión.

El problema no sería importante si esta corriente (generada por nosotros mismos) no colocase a los diseñadores en el plano de los ilustradores o decoradores. Los diseñadores pueden sin duda envidiar la destreza gráfica de los ilustradores, o la pericia compositiva de los decoradores. ¿Qué deberían admirar ellos de un diseñador? ¿Acaso sus habilidades se reducen únicamente al dominio de la tipografía o los materiales? Si el diseñador únicamente es un formalista, ¿dónde queda el proyecto? ¿dónde queda el concepto?

 

<em>¿Es esto diseño? ¿Es esto proyecto? ¿Es esto formalización? ¿Es esto arte?</em>

¿Es esto diseño? ¿Es esto proyecto? ¿Es esto formalización? ¿Es esto arte?

Así pues la verdadera cuestión es la de definir con claridad nuestro papel, denominarlo con precisión, y lograr que el resto de la sociedad lo entienda igualmente. Quizás se trate de sólo eso, una mera cuestión linguística y semántica, pero en REACT creemos que justo ahí reside el elemento diferencial de la profesión del diseñador. Tal vez meditar sobre él nos dé para más que una sobremesa entretenida o escribir en un blog. Tal vez se trate de crear proyectos en lugar de formas. Tal vez.


October, 23rd

 

Ya está disponible el número 00 de REACT. Podéis descargarlo aquí ¿Lo habéis visto? ¿Qué os ha parecido? ¿Qué opináis?