Esta es una traducción del post que Michael Bierut escribió en Design Observer el 4 de Enero de este mismo año. Como casi siempre, cuando Michael escribe sólo queda callar y asentir. Muchos ánimos para todos los diseñadores del mundo con problemas. A ver si esta maldita crisis pasa pronto.

Parece que no fue hace tanto que el problema era tener todo el trabajo terminado y encontrar sitio para que la gente pudiera sentarse. En medio de esas interminables semanas de 60 horas no uno ni dos sino varios clientes llamaron para preguntar si no nos importaba que nos facturaran por adelantado trabajo que aún no habíamos comenzado simplemente para poder cuadrar sus cuentas. Y al menos uno de ellos incluso se olvido del proyecto más tarde. 

Le contaba esto a un amigo que era encargado de fondos de cobertura desde incluso antes de que nadie hubiera oído hablar de ellos. “Sí, es el tipo de mierda que pasa justo antes de que todo vaya horriblemente mal“, dijo, mirándome dolido. “Por eso lo estoy dejando“.

Incluso aunque no sepas mucho sobre economía, probablemente te has dado cuenta de que algo fue horriblemente mal en el 2008. Y el 2009 no tiene mucha mejor pinta. He trabajado como diseñador 28 años y dependiendo de como cuentes, ésta es mi cuarta o quinta crisis. Esto es lo que pasa, y unas pocas cosas que puedes hacer al respecto.

Qué pasa en una crisis

1 Todo va mucho más despacio 
El 19 de octubre de 1987, estaba hablando con un cliente sobre un proyecto potencial. De repente se calló y dijo, “Wow, el mercado de acciones ha caído 700 puntos. Te volveré a llamar“. Pasó mucho tiempo hasta que volvimos a hablar. En una crisis, cuesta muchísimo sacar las cosas adelante. Los clientes se toman su tiempo acumulando propuestas (muchas de ellas brutalmente competitivas), entrevistándose con diferentes estudios de diseño (mucho más hambrientos de lo habitual), llamando una y otra vez para revisiones triviales de los presupuestos, y finalmente eligiendo a los (quizás no tan afortunados) estudios para hacer su trabajo. Entonces de nuevo vuelven a renegociar todos los términos de la propuesta. Retrasan el comienzo del trabajo varias veces, ponen el proyecto en pausa varias más cuando está en marcha, y generalmente se toman mucho tiempo para decidir cada paso que dar. Una vez el proyecto está entregado, esperan más tiempo para lanzarlo, imprimirlo o construirlo. Entonces mandas tu factura…y bueno, coges la idea.

2 Todo el mundo actua como si estuviera ocupado
Sin embargo, en medio de todo este proceso empastado a camara lenta, todo el mundo parece mucho más ocupado que nunca. Una razón es por los despidos: hay menos gente alrededor y los que se han quedado tiene que hacer el trabajo de los que se han ido. Pero otra razón es que todo el mundo sabe que son a los lentos a quienes se despide, así que parecer ocupado es la mejor defensa. Cosas que se solían acordar con un e-mail ahora necesitan una llamada telefónica, lo que antes era una llamada ahora es una reunión, una reunión de 30 minutos ahora dura 4 horas, y de ahí en adelante. Si tienes miedo de perder tu empleo, pedirle a tu estudio de diseño que te visite con tres docenas de bocetos de la portada de un folleto para tirarlos en una mesa de reuniones ciertamente parece una forma de decirle a tus superiores que tienes demasiado trabajo como para que te despidan.
 
3 Nada es seguro
Incluso aunque presentes las tres docenas de bocetos puede que despidan a tu cliente y tu proyecto puede ponerse en pausa. Esto hace que planificar cualquier cosa sea absolutamente exasperante. Recuerdo cuando en la crisis de 1991 iba a una reunión en Washington DC con uno de mis socios para una presentación a una encargada “senior” de marketing en una empresa con un nombre que reconoceríais hoy. Nos presentamos amables y abiertos al recepcionista y le dijimos “estamos aquí para nuestra reunión de las 10 con Ms Magillicutty (nombre inventado).” El recepcionista nos miró fijamente un minuto, luego nos miró vagamente aterrado, nos pidió que esperaramos en la entrada y más tarde en una pequeña sala de reuniones. Después de bastante rato, un joven vino y nos dijo, “Hola, soy Joe Blow (nombre inventado) Ms Magillicutty no puede atenderles ahora y me ha pedido que les ayude“. Le enseñamos a este educado y desconcertado individuo nuestras cosas y nos fuimos. Lo que todos sabían y nadie quería decir, era que Ms Magillicutty había sido despedida en algun momento entre concertar la cita y nuestra llegada. No hace falta decir que no recibimos el encargo, que probablemente se fue con Ms Magillicutty. Joe, sin embargo, fue bastante habilidoso en la situación, y si aún esta ahí, probablemente está más ocupado que nunca.

Lo que puedes hacer

1 Se frugal
Bien seas un freelance en tu cocina o el director de una gran consultoría tienes gastos extras, no del trabajo que haces, sino de otras cosas que necesitas (o que crees que necesitas) para hacer el trabajo: el impresor, el papel, el alquiler, la consultoría de desarrollo del negocio de 120.000 dolares al año. Esta es tu oportunidad de volver a lo básico. Preguntate a ti mismo: ¿Qué necesito realmente para hacer mi trabajo? Después acaba con todo lo demás.
 
2 Se cuidadoso
En tu desesperación en competir por trabajo estrás tentado de hacer cosas que no harías en los buenos tiempos: trabajar para un cliente sospechoso, empezar un proyecto sin un contrato, entregar un trabajo terminado a alguien que no ha cumplido en un pago acordado. No hagas esto. No sólo no te ayudará, sino que casi seguro que terminará con lágrimas, probablemente las tuyas.
 
3 Se creativo
El estudio de diseño moderno no puede hacer otra cosa más que apuntarse al culto de “lo antes posible”. Pero mientras que trabajar a toda maquina es fantástico para obtener beneficios, no es lo mejor para el control de calidad. El diseño casi siempre se beneficia de un segundo, tercer o cuarto repaso. Aprovechate del ritmo lento de la crisis para recordar como era en la escuela de diseño cuando empleabas un semestre entero en un único proyecto. Lo que antes  parecía una tortura ahora quizás parezca un lujo, y tu trabajo se beneficiará de ello. Y no te olvides que las crisis son un tiempo fantástico para la clase de desarrollo e investigacion que se manifiestan en los proyectos de auto encargo: proyectos que requieren una perspectiva mayor que la próxima “deadline”. Como dice Michael Cannell en el New York Times, “a pesar del panorama económico oscuro, probablemente provocará que muchos diseñadores giren su  atención de los productos comerciales a necesidades más importantes como las infraestructuras, la vivienda, la planificación urbana, el tráfico y la energía. Los diseñadores son buenos buscando nuevas perspectivas para problemas complejos“. En el mismo artículo, Reed Kroloff de Cranbrook afirma que podríamos “estar a las puertas de uno de los periodos más productivos para el diseño“. 
 
4 Se sociable
En los malos tiempos, nadie tiene tiempo para hablar. “Vamos a comer” puede ser un cumplido vacío, e incluso si tienes una cita con un amigo se retrasará tres veces antes de que los dos accedáis silenciosamente a olvidarlo. ¡Felicidades! Ahora tienes tiempo para comer (en algún sitio barato por supuesto). Utiliza el regalo del tiempo para reconectarte con otros. Pero si puedes evitarlo, no lo utilices como una mera excusa para buscar colaboraciones. Esto te deja sin diversión a ti y a tu compañero. Si tienes tiempo para la gente disfruta simplemente de la compañía humana. Confía en mí, algo bueno saldrá de ahí.
 
5 Se paciente
Mi amigo, el ex-encargado de fondos de cobertura (lo dejó a tiempo) me dijo recientemente: “En medio de todas las crisis, la gente dice: ‘Está es diferente, nunca se va a acabar’. Pero siempre se acaba“. Esto ocurrió con los dot-coms, y también lo fue con el “real state”. “En tiempos de crisis, temen la misma cosa: esta es diferente. Pero eventualmente se acabará, cuando toda la mierda se resuelva“.  Y ocurrirá, simplemente aguanta firme.
 
Te habrás dado cuenta de algo interesante: todos estos consejos sobre qué hacer en tiempos de crisis funcionan igual de bien en los buenos tiempos. O incluso mejor. Así que la última lección es usar está crisis como una experiencia para aprender. Si consigues está disciplina para sobrevivir o incluso prosperar en el proximo año y pico, estarás dominando unas habilidades que te servirán para siempre. Buena suerte.
 
Cualquier error ortográfico es producto de la traducción, no del texto original. Por otro lado si lo que quieres es consultar el post original haz click aquí. Para saber más de Michael Bierut puedes comprarte su fantástico libro “Seventy-nine Short Essays on Design” o visitar www.pentagram.com

Tags: ,

Free wordpress templates | Free drupal themes | Free joomla themes | Free mediawiki templates | Pligg templates | Web templates providers" | Customizable Web Templates |

Deja tu Comentario