February, 9th

 

¿Puede el diseño ayudarnos a hacer mas llevadero el día? ¿A hacer que simplemente sonriamos por un momento? ¿A facilitarnos las cosas?

La metodología esencial del diseño siempre va dirigida a solucionar problemas. No hay diseño sin necesidad. Pero no hay necesidad que no pueda solucionarse mediante el buen diseño. En una sociedad y en un momento como éste, donde la felicidad aparece como la gran utopía definitiva ¿necesita el diseño hacer felices a las personas? ¿Puede el diseño hacer algo al respecto? ¿Se lo plantea? ¿Cómo se hace?

Si aún no te lo has bajado puedes descargártelo haciendo click aquí


Bien sea dando vueltas por una zona urbana o saliendo un poco de ella, basta para que salte a la vista numerosos graffitis, murales, carteles, que expresan con bastante color y calor el ambiente político actual venezolano.

Voy con camarita digital en mano, le pido a mi hermano que me lleve en “carro” (coche) por las calles de Valencia- Estado Carabobo. Es impresionante que casi en cada esquina, sobre paredes de casas, en plenas urbanizaciones, en avenidas principales, en lugares olvidados o terrenos baldíos se aproveche al máximo para estampar algún mensaje de éstos. Me comenta mi hermano que a la fecha hay menos porque acaban de pasar por elecciones de gobernación, pero que indiferentemente a ello las intervenciones, por llamarlo de alguna manera, no desaparecen sino cambian, incluso es como un diálogo o discusión porque si hoy se pinta una pared apoyando a un partido político, es muy posible que al día siguiente ya esté intervenido por algún partidario opuesto.

El graffiti sigue siendo en Venezuela el recurso favorito de expresión social-político. Es una herramienta  rápida, poco costosa y llamativa. Pero, ¿Quiénes son responsables de los graffitis?, en muchos de los casos son los jóvenes, los estudiantes en el caso de la oposición. Ellos han tomado muy en serio su participación social y han ido a las calles a expresarse.  El movimiento estudiantil ha crecido y sabe que tiene voz propia. También están los artistas, jóvenes o no, a quienes se les paga por hacer algún gran mural en algún lugar vistoso o importante, en estos casos es pintura y aerosol lo que se usa.

Como estuve un rato en esto de tomar las fotos me dió tiempo de grabar en video la realización en pleno de uno de los murales en la Avenida Bolívar, avenida principal de Valencia, que realizaban adeptos al gobierno…no duró mucho en ser intervenida, ya verán.

Entre las fotos que tomé también hay grandes carteles, pero estos son del actual gobierno cuyo color principal es el rojo. En ellos expresan su apoyo al candidato regional a “toda voz” o también nos conseguimos con frases que les definen y repiten hasta el cansancio “Patria, socialismo o muerte”. Casi que son una contaminación a la vista y paisaje al fijarlos en montañas, empresas, tanques de agua industriales, puentes, autopistas, etc.

Me gustaría que una vez que pasarán las campañas desaparecieran estos mensajes estampados por todos los lugares, pero no suele ocurrir así, simplemente crecen y crecen, se olvidan de ellos, pasa el tiempo e incluso desaparecen los partidos y los gráficos siguen, se decoloran o se saturan de sobre-dibujarles. Creo que así está ya la cabeza del ciudadano venezolano, saturada de ideas y mensajes. Es imposible ser indiferente cuando las calles gritan con tanto color y calor.

Gracias Manuel por el paseo…

En estas imágenes pueden verse los graffitis del video intervenidos por gente de ideología contraria


¿Cuánta publicidad has visto hoy? Seguro que mucha ¿Cuánta eres capaz de recordar? Seguro que no tanta. ¿Significa eso que la publicidad ya no funciona? Más bien parece que simplemente hemos aprendido a esquivarla. Nos retraemos, nos concentramos en nuestras cosas, nos aislamos… la publicidad tiene que ser realmente buena para llegar hasta nosotros y permanecer latente. Hay demasiada y demasiado mala.

Desgraciadamente no somos invulnerables. Hay momentos en los que bajamos la guardia, o no podemos simplemente ir con los ojos cerrados. Los publicistas lo saben. Esos vacíos son el máximo objetivo ahora mismo. Hace años los canales alternativos eran eso mismo, alternativos. Sin embargo ahora, la publicidad intrusiva y “de guerrilla” es uno de los trozos más importantes del pastel. Los happenings callejeros, los virales de youtube… llegan a todos y a todos los niveles. 

Recientemente acudí a una de charla de Xavier Capellades el CEO de una empresa llamada Wututu. Esta empresa nos presento dos productos suyos capaces de monitorizar las personas que miraban hacia un determinado reclamo publicitario y de segmentarlos en categorías de género y edad, al más puro estilo “Minority Report”. Además podían contabilizar el número de personas que entraban en un establecimiento, trazar su ruta, seguir sus movimientos oculares y averiguar el impacto de la PLV sobre ellos mediante el uso de cámaras de vigilancia y de un software de reconocimiento facial. 

Todo esto parece fantástico. Optimizar la comunicación y el impacto es una de las bases del buen diseño. No comparto las reservas que algunas personas expresaron durante la charla sobre la monitorización no autorizada en espacios públicos. Más inquietante me pareció un caso práctico que nos contó. Realizaron un estudio intensivo a unos clientes suyos, una cadena de gasolineras. Gracias a sus productos pudieron ver como habitualmente la gente en la gasolinera va apurada o con prisas; ciertamente una gasolinera no es el típico sitio donde perderías mucho tiempo. Se dieron cuenta de que la PLV que recibía más atención eran las pantallas sobre el mostrador de pago, especialmente cuando había algo de cola. Las personas debían detenerse, relajarse ante la inevitabilidad del tiempo de espera y empezaban a mirar a su alrededor aleatoriamente. Ahí es donde la caja de Chupa chups, el envoltorio de Mars o el video de Michelín tenían sentido: nuestro momento de debilidad. Había que explotarlo. ¿Qué consejo le ha dado Wututu a esta cadena de gasolineras? Hay que provocar colas. No especialmente largas, sólo lo suficiente. 

La publicidad comenzó unas décadas atrás a invadir nuestro espacio más privado. Más allá de la mera información que ofrecían los carteles callejeros en el camino empezó a colarse en nuestras casas a través de la radio y la televisión. Antes el público se escandalizaba ante la cantidad de anuncios que ofrecían Antena 3 y Tele 5. Hoy visionamos una carrera de formula 1 en una pantalla que ocupa el 20% del espacio de nuestro monitor mientras vemos anuncios en el resto. El spam electrónico ya sólo puede contabilizarse por centenares y existen pocas webs a las que puedas acceder sin tener que cerrar antes una densa cortina de banners flotantes.

 

¿Qué será lo siguiente?  Wututu ha hecho evidente el camino que muchos ya recorren. Actitudes en contra del propio servicio para habilitar el tiempo y el espacio a la publicidad. Con esta premisa en mente y la realidad de unos usuarios indefensos se abre un inmenso abanico de posibilidades. ¿Que haremos el día que un enorme logo este superpuesto de forma permanente en las imágenes de un partido de fútbol? ¿Ante edificios que parezcan sacados de la película Blade Runner? ¿Leves retrasos provocados en los aeropuertos mientras nos someten a diversos happenings? ¿Libros electrónicos maquetados modularmente para facilitar la inserción de banners personalizados?

La perspectiva histórica es inquietante. Hace unos años habría sonado absurdo que los anuncios de la programación de una cadena se superpusieran a los propios contenidos de forma indiscriminada y eso es ya toda una realidad. O que la velocidad en internet ya no importara y hubiera webs que se preocuparan por mantener sus tiempos de carga para poder llenarlos de spam. La publicidad todo lo puede, aunque habitualmente elija siempre hacer lo peor. ¿Hasta dónde les dejaremos llegar? ¿Qué podemos hacer como usuarios?

¿Cuánto tiempo falta para que realmente ocurra esto?


January, 11th

 

REACT Magazine y REACTNow condenan amargamente la invasión israelí a la Franja de Gaza y su política de genocidio del pueblo palestino.


A pesar de ser una fiesta religiosa, la figura pagana de Santa Claus tiene poca rivalidad en el imaginario navideño. Hoy en día sus origenes están algo dispersos y es común el atribuírle la autoría a Coca Cola, aunque esto no sea cierto.  Una revisión de la tradición y la historia nos descubren que Santa ya era una figura principal definida antes de que la bebida más famosa del mundo le diera el último empujón. Su imagen no apareció de la noche a la mañana sino que fue el resultado de un largo proceso donde se mezclo tradición, ilustración y consumismo y durante mucho tiempo rivalizó con otros personajes navideños e incluso con versiones de sí mismo. 

Remontarse a los origenes de Santa significa marcharse hasta el siglo IV, donde nos encontramos a San Nicolas, obispo de Myra (en la actualidad Turquía). De familia acomodada y criado como un cristiano devoto, se quedo huérfano a muy temprana edad. Parece que se tomó muy a pecho lo de “vende lo que tienes y entregaselo a los pobres” y casi todas las leyendas sobre él terminan con un saco lleno de oro que cae por la chimenea de un pobre o que aparece al amanecer  en un calcetín para salvar la vida de un niño. Tras su muerte sus historias se extendieron por toda Europa y fueron moldeadas al igual que su nombre. Se crearon tantos Santas como culturas: “Father Christmas” en Inglaterra fue una figura pagana originaria casí en la Edad Media y estaba relacionada con la fiesta; el dios nórdico Odín de larga barba blanca aparecía sobre su caballo para entregar regalos o castigos a quien se lo mereciese; o ”SinterKlaas”, que llegaba hasta Holanda en barco desde España para dejar regalos a los niños que habían sido buenos. Parece que fueron los holandeses quienes más tarde extendieron con un mayor énfasis la festividad por el nuevo continente. 

Las primeras postales de Navidad con la imagen de Santa datan de principios del siglo XIX. La imagen que entonces se tenía de él no estaba aún definida y variaba según los artistas, pero todos ellos compartían ya una serie de rasgos que aún perduran. La famosísima novela de Clement Clarke Moore “la visita de San Nicolás” (también conocida como “la noche antes de Navidad” por la primera frase del libro) termino de afianzar su figura: hombre regordete de barba blanca y ropa de gnomo europeo, que viajaba con ocho renos y descendía por las chimeneas de las casas para dejar sus regalos.

Thomas Nast, un caricaturista de Harper’s Weekly recogió el testigo de Moore. En 1862 Santa aparecía en la portada de la revista llevando juguetes a un campamento de soldados en plena guerra civil americana. En 1869 un libro de título ”Santa and His Works” recogía las ilustraciones de Nast y un poema de George P. Webster donde se hablaba del Polo Norte como de su hogar. Para entonces su popularidad era enorme y ya era uno de los grandes protagonistas de las tarjetas de Navidad. La ilustración de Nast “Merry Old Santa Claus” (derecha) de 1881 muetra a un Santa macroestéticamente muy similar al actual. 

 

Santa Claus comienza a trabajar para Coca Cola en 1931, cuando Haddon Sunblom realizó una ilustración para The Saturday Evening Post (debajo). Desde entonces y hasta 1964, Sunblom realizaría al menos una ilustración anual de Santa que terminaría de afianzar su imagen moderna y de alimentar su relación con la Coca Cola.

Sin embargo, 4 años antes el Times de Nueva York había descrito con precisión el “look” que debía lucir un Santa “callejero” standar y estás imagenes de 1906 y 1925 (debajo) son pruebas que demuestran que Sunblom prácticamente no le aportó nada al personaje. Ni siquiera los colores de su ropa tienen que ver con la marca de refrescos, y están probablemente relacionados con el origen de San Nicolás, que era obispo. De hecho, de acuerdo con la Wikipedia, Coca Cola ni siquiera fue la primera marca de bebidas en utilizar al personaje como medio publicitario. Ese honor correspondería a White Rock Beberages que lo usó para su agua mineral en 1915 y para su ginger ale en 1923. 

La herencia de Sunblom fue hábilmente recogida y exprimida por la marca, y Coca Cola sigue inviertiendo cada año miles de millones para que cada vez que veamos al viejo regordete de rojo y blanco nos acordemos de las burbujas. Con este apoyo, no es de extrañar que el viejo Santa se haya impuesto en el panorama navideño con tanta facilidad a otras figuras de tradición más arraigada convirtiendo la Navidad en lo que es: la fiesta del consumismo.

 

Enlaces de interés:

You tube está lleno de anuncios de Santa con Coca Cola, aquí os incluímos una pequeña muestra

Anuncio de Los Santa Packs

Santa Claus is coming to town

Estrellas fugaces ¡Atención al uso del color!

Si queréis más imágenes de Santa en la génesis de su relación con Coca Cola podéis visitar el archivo de imágenes de  la página oficial de la marca, haciendo click aquí

Dedicado a Tanya Costa, ya que sin su aportación no habría sido posible terminar este artículo.


December, 15th

MESMERIZATION, nuestra última adquisición de Amazon.co.uk,  es un libro escrito por Gee Thomson y diseñado por Why Not Associates. La temática del libro se resume bien en el  subtítulo que lo acompaña: “Los hechizos que nos controlan. Porque estamos perdiendo la cabeza por la cultura global“. El libro es 100% recomendable, no sólo por el diseño sino también por el contenido. Vamos a trascribir uno de los capitulos de la introducción que nos ha fascinado. Intentaremos cada cierto tiempo incluir un pequeño artículo, conferencia o texto que encontremos interesante o relevante, a ver si podemos crear una buena biblioteca. Sois bienvenidos a participar. Disfrutadlo.

 

Neofilia: Una Carrera por Lo Nuevo

 

En Europa se lanzan cada año aproximadamente 187.000 productos nuevos. En internet nace un blog nuevo cada medio segundo. La industria de la moda, previamente confinada a las temporadas (primavera, verano, otoño, invierno) tienta a los consumidores en las tiendas con la promesa de un flujo constante de nuevos diseños y accesorios. El precio de los viajes ha convertido a “la gran escapada” de un disfrute anual a una bagatela de fin de semana. La vida se convierte en una “check list” de experiencias obligadas que necesitamos probar y tachar con velocidad mareante. 

Pero si apretamos el freno un segundo para reflexionar ¿Cuántas de estas experiencias de “lo más nuevo”, “lo mas guay”, “lo más rápido”, nos deja una resonancia emocional real?¿Significa esta masa de nuevos productos, conocimiento e información volando por las ondas una mayor alegría, conocimiento e información? ¿Estamos tan condicionados y adaptados a los dictados de la cultura viral, que confundiendo el estado de felicidad con la acumulación técnica de posisiones y experiencias, tememos a su opuesto? (el descontento generado por lo ordinario, lo levemente menos maravilloso, el día a día) La vasta mayoría de hechizos comerciales apelan a nuestras carencias: lo que no tenemos, que no somos tan guapos, que no podemos ir tan rápido. Pero quizás esto es lo bueno: no tenemos que tener lo más guay, lo mejor, lo más rápido. 

Alain de Botton describe en la Arquitectura de la Felicidad un aspecto del Japón medieval en donde se presta más atención a la simplicidad: “Una palabra, wabi, que no tiene un equivalente claro en las lenguas occidentales, identifica la belleza con lo sencillo, lo simple, lo inacabado, lo transitorio. Había wabi para disfrutar en una tarde en solitario en una cabaña en medio del bosque para oír la lluvia. Había wabi en viejas porcelanas, en habitaciones con muros defectuosos hechos de ásperas y resistentes piedras cubiertas de musgo y líquenes“. Sí, el paraíso existe en una oscura playa en una isla tailandesa remota, a siete mil millas, pero también ahí abajo, en la calle.


Ayer día 10 de diciembre se cumplió el 60 aniversario de la firma de la declaración de los derechos humanos. El documento más traducido del mundo según el Guinness fue firmado en Francia a rebufo de los acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial, y cuenta con 30 artículos. Para celebrar el aniversario, aquí os dejamos unos pósters fantásticos diseñados por otro Reactive Element, Woody Pirtle en el 2002. Disfrutadlos.

Fuente: Design Observer y web de Woody Pirtle

December, 3rd

Me encanta como vamos hilando temas. A renglón seguido del post anterior ELR nos manda unas imágenes para que sigamos dándole al coco. La primera corresponde al cartel “Libros” diseñado por Ródchenko en 1925. Este cartel ha alcanzado el status de obra artística y se exhibe junto al resto de su trabajo (de hecho actualmente hay una exposición en la pedrera de Barcelona); la segunda es del disco de Franz Ferdinand “You could have it so much better”. Intentando dejar de lado el tema de la inspiración o el plagio, ¿qué diferencias hay esencialmente entre ambas? ¿Únicamente el contexto? ¿Por qué una es arte y otra es diseño? Si una persona desconoce el contexto de la imagen le afectara de manera diferente ¿Lo convierte eso en mejor o peor diseño? ¿Acaso el target de esta portada son solo fans de Franz Ferdinand con conocimientos de la vanguardia rusa?


Nuestra amiga Mariluz Barón nos ha mandado esta entrevista de “el País de las Tentaciones”  a Peter Saville mostrándonos su cara más amarga y más cínica. A pesar de que no le tenemos en gran estima, valoramos su trabajo y estamos encantados de publicarla.  Disfrutadla y sacad vuestras conclusiones.

 

EL HOMBRE QUE REDISEÑÓ EL POP SE CONFIESA

“No escucho música. Ya no me interesa. No tengo edad para esas cosas. ¿Realmente crees que una persona como yo puede emocionarse con un disco de Radiohead? Estaría enfermo o sería estúpido si después de los 25 me emocionara con un disco”. Así de tajante se muestra Peter Saville, probablemente el creador de portadas de discos más relevante de la historia del pop, con respecto a su actual relación con el mundo de la música. Fumando sin parar e incapaz de decidir qué americana vestir para la sesión de fotos (“lo ideal sería encontrar una que me sirviera para la conferencia de esta tarde también”), Saville deambula por su minúscula habitación de hotel de diseño en formato zulo en Barcelona. Locuaz e hiperactivo, como no podía ser de otra forma, teniendo en cuenta que fue una de las fuerzas vivas de la más locuaz, hiperactiva y romántica aventura musical de las últimas tres décadas, la del sello independiente Factory Records, el mancuniano se describe a través de su devenir profesional. “Dejé de hacer portadas porque el CD es una mierda y porque ya no encontraba en la música lo que una vez me dio. ¿Has visto 24 hour party people? Pues todo, todo, es verdad. Como comprenderás, pasado eso, es muy difícil excitarse con unos tipos como Radiohead”.

Como un Andy Warhol en la Inglaterra thatcherista, Saville ayudó a redondear el ideario creativo del undergound de su época. Epígono del modernismo, de las apuestas tipográficas y delpantone más simple, el diseñador le dio a la generación Manchester una apariencia mucho más atractiva de la que realmente tenía. Sus obras para Joy Division o New Order representan, en ocasiones incluso más que la música, el estado de ánimo de la depresión posindustrial y la alienación de la juventud de la era del desmantelamiento liberal. Pop y éxtasis, mucho éxtasis. “Te cansas pronto de toda esa mierda. Es agotador. Ser amateur, alocado y libre cansa más que ser profesional. Cuando los Happy Mondays cambiaron de sello, todo aquello se fue a la mierda. Los que tenían fuertes ideales, como Wilson, siguieron a la suya. Las ratas, como yo, nos bajamos del barco. Quería pagar el alquiler”, recuerda irónico el hombre que, tras deambular por varios estudios de diseño de Londres, ver agonizar Factory y darse de cabeza con la realidad, cayó en manos del diseñador de moda japonés Yamamoto. Y ya nada fue igual. Otra vez. “Aquella campaña primera, en la que no salía la ropa, es un hit entre lo moderno de la época, pero comercialmente fue un desastre. Los publicitarios de Yamamoto me odiaban. Ahí empezaron las tensiones. En la segunda, ya tuve que poner la ropa. En la tercera empecé a entender de qué iba esto de trabajar con clientes de moda. Unos mamones”.

En los noventa, el diseñador entró en una crisis de la mediana edad que no abandonó hasta hace poco más de unos meses. “El diseño no es arte. Y los noventa fueron la era en la que todo era diseño. Y los diseñadores nos creíamos artistas importantes, pero sólo de puertas afuera. En el fondo, todos sabemos que no somos artistas y sufrimos un enorme complejo de inferioridad. Como somos unos ególatras, jamás admitiremos eso. A mí me costó 15 años descubrir la futilidad del diseño”. Nada cómodo en una década que premiaba a diseñadores gráficos y dj’s con el estatus de estrellas del rock, el mancuniano deambuló de estudio de diseño en estudio de diseño y de marca en marca. Con Stella McCartney confirmó todos sus malos augurios sobre la moda y con SmartCar o Pringles halló la paz necesaria para poder enfrentarse a la madurez de manera sosegada. “Pero llegar hasta ahí me costó un mundo. Antes tuve que quedarme sin blanca en Los Ángeles. Deambulando por la calle, bebiendo en los parques con loshomeless. Ahí me di cuenta de que no puedes vivir tan lejos de donde naciste, incluso si naciste en un lugar como Manchester”.

De la experiencia angelina surge la portada de Republic de New Order, una de sus obras más valiosas pero menos populares y sus primeras aportaciones creativas a su último gran fracaso profesional: Showstudio. Envalentonados por la promesa de un futuro digital, él y el fotógrafo Nick Knight montaron una suerte de galería de arte virtual que a la postre se convertiría en un bíblico fracaso comercial. “Y creativo”, interrumpe Saville, siempre dispuesto a convertir sus pasos en falso en grandes titulares. “Pobre Nick. Creo que se quedó casi sin blanca. Yo, como soy una rata, salí económicamente intacto de eso”.

Hoy Saville quiere crear arte. Pero no tiene prisa. Anhela algo único y especial. Un marco, un pedestal, algo que puedas tener en casa, rellenar tú mismo a tu gusto. “Arte en mayúsculas producido de manera industrial. En eso estoy. Y a Richard Hamilton le gustan mis ideas. Eso es lo mejor que me puede pasar”.

 

Otros trabajos de Peter Saville

    

    

    

 

Links:

Peter Saville Graphic Design
Saville Parris Wakefield
SHOWstudio


Que no os engañen. Con todo lo buena que fue Casino Royale y tan floja que es esta película. Pocas cosas para el recuerdo, el juego tipográfico para designar las distintas ciudades es una de ellas. Arriesgado, pero cuando se le encarga a gente tan profesional como TOMATO, menos. Para los que la hayáis visto observad que la de “Port au Prince”, escrita a mano (las diferencias entre las “P” o las “A” son notables) fue sustituida en la versión castellana por una especia de “playbill”. Cosa curiosa porque el texto es el mismo y la decisión parece a todas luces desacertada. Un misterio…

Fantástica esta última, una especie de Futura Classic (o Alternate) redibujada, mi favorita entre todas. 

PS: Gracias a ELR por el detalle de la tipografía cambiada de Haiti.