Posts de la Etiqueta ‘ ilustración ’

Damos la bienvenida a otra amiga de REACT, la ilustradora Mariluz Barón. Mariluz ya colaboró con la ilustración del pescador en el REACT00, y ahora que parece que por fin se decide a tener su propia web aprovechamos para poner aquí el vínculo. Sin embargo hasta que se llene de más contenidos podéis visitar su blog haciendo click aquí. Veréis que tiene un estilo súper personal, muy alejado del ordenador, que a mi personalmente me da una sensación de nostalgia y humanidad y que me encanta. ¡Bienvenida Mariluz!


A pesar de ser una fiesta religiosa, la figura pagana de Santa Claus tiene poca rivalidad en el imaginario navideño. Hoy en día sus origenes están algo dispersos y es común el atribuírle la autoría a Coca Cola, aunque esto no sea cierto.  Una revisión de la tradición y la historia nos descubren que Santa ya era una figura principal definida antes de que la bebida más famosa del mundo le diera el último empujón. Su imagen no apareció de la noche a la mañana sino que fue el resultado de un largo proceso donde se mezclo tradición, ilustración y consumismo y durante mucho tiempo rivalizó con otros personajes navideños e incluso con versiones de sí mismo. 

Remontarse a los origenes de Santa significa marcharse hasta el siglo IV, donde nos encontramos a San Nicolas, obispo de Myra (en la actualidad Turquía). De familia acomodada y criado como un cristiano devoto, se quedo huérfano a muy temprana edad. Parece que se tomó muy a pecho lo de “vende lo que tienes y entregaselo a los pobres” y casi todas las leyendas sobre él terminan con un saco lleno de oro que cae por la chimenea de un pobre o que aparece al amanecer  en un calcetín para salvar la vida de un niño. Tras su muerte sus historias se extendieron por toda Europa y fueron moldeadas al igual que su nombre. Se crearon tantos Santas como culturas: “Father Christmas” en Inglaterra fue una figura pagana originaria casí en la Edad Media y estaba relacionada con la fiesta; el dios nórdico Odín de larga barba blanca aparecía sobre su caballo para entregar regalos o castigos a quien se lo mereciese; o ”SinterKlaas”, que llegaba hasta Holanda en barco desde España para dejar regalos a los niños que habían sido buenos. Parece que fueron los holandeses quienes más tarde extendieron con un mayor énfasis la festividad por el nuevo continente. 

Las primeras postales de Navidad con la imagen de Santa datan de principios del siglo XIX. La imagen que entonces se tenía de él no estaba aún definida y variaba según los artistas, pero todos ellos compartían ya una serie de rasgos que aún perduran. La famosísima novela de Clement Clarke Moore “la visita de San Nicolás” (también conocida como “la noche antes de Navidad” por la primera frase del libro) termino de afianzar su figura: hombre regordete de barba blanca y ropa de gnomo europeo, que viajaba con ocho renos y descendía por las chimeneas de las casas para dejar sus regalos.

Thomas Nast, un caricaturista de Harper’s Weekly recogió el testigo de Moore. En 1862 Santa aparecía en la portada de la revista llevando juguetes a un campamento de soldados en plena guerra civil americana. En 1869 un libro de título ”Santa and His Works” recogía las ilustraciones de Nast y un poema de George P. Webster donde se hablaba del Polo Norte como de su hogar. Para entonces su popularidad era enorme y ya era uno de los grandes protagonistas de las tarjetas de Navidad. La ilustración de Nast “Merry Old Santa Claus” (derecha) de 1881 muetra a un Santa macroestéticamente muy similar al actual. 

 

Santa Claus comienza a trabajar para Coca Cola en 1931, cuando Haddon Sunblom realizó una ilustración para The Saturday Evening Post (debajo). Desde entonces y hasta 1964, Sunblom realizaría al menos una ilustración anual de Santa que terminaría de afianzar su imagen moderna y de alimentar su relación con la Coca Cola.

Sin embargo, 4 años antes el Times de Nueva York había descrito con precisión el “look” que debía lucir un Santa “callejero” standar y estás imagenes de 1906 y 1925 (debajo) son pruebas que demuestran que Sunblom prácticamente no le aportó nada al personaje. Ni siquiera los colores de su ropa tienen que ver con la marca de refrescos, y están probablemente relacionados con el origen de San Nicolás, que era obispo. De hecho, de acuerdo con la Wikipedia, Coca Cola ni siquiera fue la primera marca de bebidas en utilizar al personaje como medio publicitario. Ese honor correspondería a White Rock Beberages que lo usó para su agua mineral en 1915 y para su ginger ale en 1923. 

La herencia de Sunblom fue hábilmente recogida y exprimida por la marca, y Coca Cola sigue inviertiendo cada año miles de millones para que cada vez que veamos al viejo regordete de rojo y blanco nos acordemos de las burbujas. Con este apoyo, no es de extrañar que el viejo Santa se haya impuesto en el panorama navideño con tanta facilidad a otras figuras de tradición más arraigada convirtiendo la Navidad en lo que es: la fiesta del consumismo.

 

Enlaces de interés:

You tube está lleno de anuncios de Santa con Coca Cola, aquí os incluímos una pequeña muestra

Anuncio de Los Santa Packs

Santa Claus is coming to town

Estrellas fugaces ¡Atención al uso del color!

Si queréis más imágenes de Santa en la génesis de su relación con Coca Cola podéis visitar el archivo de imágenes de  la página oficial de la marca, haciendo click aquí

Dedicado a Tanya Costa, ya que sin su aportación no habría sido posible terminar este artículo.


A pesar de lo que pudiera parecer para los que me conocen, este es un tema que me apetece tocar únicamente por encima. Parece coherente sentar las bases de este blog ahora, cuando aún casi no hemos dicho nada, aunque sea una lástima que este primer post pueda alcanzar a tan pocas personas. Así pues espero que tú, uno de mis primeros compañeros de reflexión, no dejes de opinar cuando lo hayas leído. No me gusta sentirme solo

¿Qué es diseño? ¿Qué es arte? ¿Qué es ilustración? ¿Es realmente necesario distinguir entre ellas? Las tres primeras tienen sin duda una respuesta harto compleja, no así la última. No parece necesaria una seria consideración sobre este tema para desarrollar efectivamente cualquiera de las tres disciplinas. Como mucho para tener una buena sobremesa o escribir en un blog.

Siempre he creído que el diseño, el arte y la ilustración son primos. Pueden compartir el medio en el que se desarrollan, pueden compartir el público e incluso el mismo fin. Los tres se mueven en el terreno de la creatividad y en el ámbito comercial. Es por tanto lógico que en distintas situaciones puedan encontrarse los tres simultáneamente siendo uno más evidente que los otros.

También creo que entre ellos existe una diferencia clara: de los tres sólo la ilustración debe tener una presencia irremediablemente física mientras que en el caso de los otros dos o bien es imposible, o bien no es necesario.

No es necesario en el caso del arte, cuya evolución es incontrolable. Señala que el arte es la realidad y se volverá surrealista, di que es expresión y dejara de comunicar, si debe ser forma se volverá concepto… la evolución del arte avanza paralela a la del genio del hombre. El arte es celestial, nuestras pequeñas necesidades deben serle indiferentes para alcanzar su máximo esplendor y surge del centro de la persona, en un proceso casi visceral. No hay condicionantes, no hay limitaciones, solo arte.

 

Desde las performances de J.Beuys, hasta el expresionismo de Pollock o la música de John Cage, el arte no puede ser definido ni contenido

Tal y como entendemos el diseño en REACT su presencia física es simplemente imposible. Imposible porque por encima de logotipos, carteles o tipografía, el diseño debe ser un proceso mental, en el que las ideas se ordenan y se orientan buscando como único fin la comunicación y la optimización de medios.

La mejor definición de diseño que hemos encontrado la dio Bruno Munari en su libro Como nacen los objetos: “la previsualización conceptual de un proyecto”. El proyecto siempre responde a un fin, tiene por tanto un contexto, habitualmente más o menos definido. La expresión personal se pone al servicio de la efectividad y la consecución de ese proyecto.

 

El logotipo es al diseño como la casa a la arquitectura, el resultado de un proceso. ¿Así pues que es arquitectura? ¿Qué es diseño?

Dicho esto nos encontramos con una doble paradoja, por un lado se puede aplicar el diseño a casi cualquier proyecto en el que nos embarquemos, por pequeño que este sea: desde envolver un bocadillo hasta organizar un aeropuerto. Por otro existen actuaciones de expresión personal que vulgarmente se califican como “concursos de diseño” o simplemente “diseño”, y que si bien es cierto que pueden plantearse con un carácter proyectual, son sobre todo ejercicios de ilustración o artísticos y de autoexpresión.

El problema no sería importante si esta corriente (generada por nosotros mismos) no colocase a los diseñadores en el plano de los ilustradores o decoradores. Los diseñadores pueden sin duda envidiar la destreza gráfica de los ilustradores, o la pericia compositiva de los decoradores. ¿Qué deberían admirar ellos de un diseñador? ¿Acaso sus habilidades se reducen únicamente al dominio de la tipografía o los materiales? Si el diseñador únicamente es un formalista, ¿dónde queda el proyecto? ¿dónde queda el concepto?

 

<em>¿Es esto diseño? ¿Es esto proyecto? ¿Es esto formalización? ¿Es esto arte?</em>

¿Es esto diseño? ¿Es esto proyecto? ¿Es esto formalización? ¿Es esto arte?

Así pues la verdadera cuestión es la de definir con claridad nuestro papel, denominarlo con precisión, y lograr que el resto de la sociedad lo entienda igualmente. Quizás se trate de sólo eso, una mera cuestión linguística y semántica, pero en REACT creemos que justo ahí reside el elemento diferencial de la profesión del diseñador. Tal vez meditar sobre él nos dé para más que una sobremesa entretenida o escribir en un blog. Tal vez se trate de crear proyectos en lugar de formas. Tal vez.